Villa Sola de Vega…

Por: José Demetrio Quiroz


En el límite entre los valles centrales y la sierra sur del estado de Oaxaca; vive, canta y lucha día a día esta histórica villa que se muestra orgullosa de su cultura y del espíritu fuerte y luchador de las generaciones que los antecedieron; Sola de Vega, que así es como conocemos esta población,  colorea su diario andar con el sentimiento zapoteca y los matices de la población mestiza.
En Sola de Vega la gente tiene una identidad bien definida  y festeja, canta y baila con un estilo propio que puede admirarse  en la cadencia de sus chilenas que  pausadas y armoniosas  transcurren como la  vida misma de su ciudad,   sin prisa y retando al tiempo a la manera de  los abuelos, gente  de vivir alegre y sencillo que se canta en ritmos tradicionales, que nutre los sones, chilenas y jarabes, como el de la “Roza” que por cierto aún es bailado por las cocineras que salen al encuentro de los que fueron a recoger  la hierba de borracho para la fiesta lo que constituye la señal de que la comida va a ser servida.
La fiesta solteca también se anima con los ritmos y las coplas  de  La Teresita, la Margarita y el Zopilote, sones alegres que conforman la memoria colectiva, que se bailan en el festejo al recorrer las calles de la villa durante casi toda la noche, al acompañar una calenda o en el día cuando acompañan  una mayordomía a la que todo mundo está invitado  jóvenes, adultos, abuelos y por su puesto las bandas tradicionales.
En el mes de septiembre en Sola de Vega la fiesta es grande, inicia el día 27  y es en honor de San Miguel por lo que se une con las actividades de las fiestas patrias, celebración que se extiende  hasta la fiesta de San Francisco de Asís, a principios del mes de octubre.
Invitado  de lujo a esta celebración es el bien afamado  mezcal  que en Sola de Vega es del tipo Tobalá, orgullo de la población y secreto celosamente guardado por las familias soltecas que ubican esta piña silvestre y la trabajan lentamente con procesos artesanales, para luego compartirla entre la población;   extraordinaria bebida que se convierte en  imprescindible  durante la fiesta, durante el duelo, en las buenas conversaciones y también cuando no existe razón alguna; el mezcal Tobalá, inseparable compañera de  las recetas tradicionales de la zona, el mole, la barbacoa, los tamales. En Sola de Vega, un buen mezcal se puede encontrar directamente en los palenques soltecos, donde se garantiza el buen mezcal, sólo hay que preguntar a los lugareños.
En esta villa,  las autoridades municipales encabezadas su Presidente, Juan Silva trabajan con gran responsabilidad por reconocer y vivir sus tradiciones, incluso aquellas que han sido desplazadas por otras costumbres, tal es el caso de la música de violín y cajón que constituye una parte importante en sus bailes y que han sido sustituidos por la banda, pero que aún se practica en algunas localidades del distrito en las que los abuelos transmiten a sus nietos el amor por esta música centenaria, el ritmo de violín marcando los tiempos de una chilena, marcando el zapateado, es un lujo que no puede perderse en el tiempo, por lo que la Casa de la Cultura, ya trabaja en consecuencia, enseñando a la juventud esta práctica, lo que nos da la esperanza de que esta tradición se mantenga por más generaciones.
Si la cultura en Sola de Vega es una delicia, los parajes naturales, los espacios a campo abierto son la oportunidad de respirar la vida misma; en San Sebastián de las Grutas, ahora se  cuenta con un buen servicio de cabañas y comida tradicional; Nachihuil, un paraje hermosísimos y la Sabinada, donde nace el Río de Sola de Vega además del Pocito, un nacimiento de agua en el que se dice también apareció la Virgen de Juquila; también está la Cumbre, un lugar de abundante vegetación y paisajes excepcionales, sin dejar de mencionar que la gente de esta Villa es hospitalaria, alegre, sonriente y excelente como anfitriones.
Portar el traje tradicional en Sola de Vega  es algo común, aunque se acentúa en sus fiestas tradicionales  y sus diversas modalidades representan un status social, mostrando las costumbres de las parejas campesinas, de la gente que usa el atuendo de media gala o de las engaladas personas “pudientes” de la población.  De esta forma, en la  pareja  campesina  el varón usa huaraches de tres hoyos o “pata de gallo”; calzón y camisa de manta y sombrero negro y es común verlos así vestidos en su labor y el traje de estas mujeres del campo es sencillo, fresco y alegre una  falda de flores y blusa bordada, y la cabeza adornada con dos flores en honor del “Señor de los Milagros”
También hermoso es el traje de media gala, en el que la falda es estampada en flores en tela de piel de durazno, la  blusa está bordada a mano en punto de cruz y  para cubrir los senos  de la mujer se porta una mascada (esta costumbre es muy antigua, considerando que antes las mujeres no usaban sostén); calzan  zapatillas y no faltan las flores en la cabeza también en honor del “Señor de los Milagros”;  el traje del hombre y lleva botines negros, camisa de manta y mascada de colores chillantes que se cierra con una argolla y el sombrero de panza de burro.
La gente pudiente, las abuelas soltecas usaban principalmente botines de agujeta, lo que indicaba su posición social y su posibilidad económica; su blusa también es  bordada en punto de cruz y la enagua es de fino brocado bordado con tres aplicaciones de blonda y tira bordada, con dos holanes al aire que terminan en tablones y refajo con deshilado o “cambalache”;  destaca en este traje el uso de aretes de oro y collar de azabache, llevan un rebozo negro de Santa María y lo que más distingue el traje es la mascada que usan con alegremente al bailar las chilenas. El hombre usa pantalón blanco, recto y de vestir, una camisa de manta y la mascada de colores chillantes; en su cabeza el sombrero panza de burro con una banderita de papel en la que se inscribe un verso a manera de piropo a la mujer: “chaparrita te hizo el cielo para mi condenación, delgadita de cintura y alegre de corazón” –el verso cambia según la ocasión, la inspiración o la picardía de quien lo porta-;  estas banderitas son parte indispensable en las calendas, con las que se divierten y convive el alegre pueblo solteco.
Sola de Vega, es una población llena de tradiciones, con hermosas historias para contar, que en el presente nos invita a disfrutar de los valores esenciales de la vida y que día a día celebra, trabaja muy duro y se muestra con la altivez de la gente zapoteca de cara al los retos del presente; uno de lugares de Oaxaca que no podemos dejar de conocer.