El Concepto de Diosa en la Actualidad

Por: Prometeo A. Sánchez Islas


Participación en La Salle Oaxaca 2019
Escuela de Ciencias Económico Administrativas, Auditorio Gessel
3ª Jornada Académica “Trabajo colaborativo: la nueva tendencia” Lema “Juntos podemos hacer grandes cosas”

Presentación del libro Centéotl en los Lunes del Cerro

Por Prometeo Alejandro Sánchez Islas*

 

Queridos amigos y amigas:

Las diosas existen… y afortunadamente estamos rodeados de ellas.
Las diosas se manifiestan en ámbitos específicos, donde brillan y ejercen su liderazgo.
Las diosas del pasado coexisten con las contemporáneas… y las podemos visitar (y hasta venerar), en edificios, libros, museos, películas, blogs e Instagram.
El concepto de diosa puede ser religioso, pero es principalmente cultural…

Las religiones forman parte de la cultura y, por ello, según las circunstancias de cada fe y de cara ritual, algunas mujeres –reales o ficticias- llegan a ser reverenciadas, según sus virtudes humanísticas, artísticas, mágicas o morales, mientras que para otras la fama llega o se pierde después de años o siglos.
De cualquier forma, las características de una diosa, son: que su memoria persiste en el tiempo, que sus actos se reconocen como extraordinarios, y que las consecuencias de su culto influyen en la vida de las personas.
Por “diosa” estoy refiriéndome a damas con MUY AMPLIO reconocimiento, debido a que poseen elevados valores propios y son capaces de motivar a hombres y mujeres, tanto de su generación como de otras posteriores.
Hoy estamos dedicados a Centéotl, una divinidad que es dual: masculina y femenina, cuyos nombres aztecas son Centeotltecuhtli y Centeotlcíhuatl, respectivamente… Aunque en el libro que les estamos presentando nos referimos más específicamente a la versión femenina, la cual fue elegida para presidir las fiestas de los Lunes del Cerro, y a quienes los organizadores decidieron llamar “Diosa Centéotl”.

Al respecto, este volumen contiene la leyenda de aquella lejana diosa mexica y, además, la descripción de las Diosas Centéotl modernas, con un completo relato de su contexto histórico en Oaxaca, así como el costumbrismo de las fiestas del Carmen… y también algunos antecedentes del culto agrícola a escala mundial. De esta forma, el libro Centéotl se convierte en un instrumento indispensable para entender nuestra identidad y construir esta moderna tradición oaxaqueña sobre bases históricas y antropológicas firmes, de modo que no se diluya en la superficialidad de la comercialización turística y la eventual ignorancia de autoridades que podrían confundir esta antigua tradición con cualquier certamen de mujeres guapas.
Para que esas desviaciones NO pasen, nos propusimos editar un libro pequeño y fácil de leer, con fotografías de nuestras diosas vivas, de las cuales estamos muy orgullosos como oaxaqueños y como investigadores.

Partimos de algo que ustedes seguramente saben: Centéotl es una divinidad que toma su nombre de la mazorca del maíz seco, ya que ahí está la base de la alimentación mesoamericana…, además de que el maíz constituyó la materia prima de la que otros dioses crearon a la humanidad. Por lo tanto, se trata de un dios (o diosa) etiquetado como agrícola, lo que le ha otorgado, a Centéotl y sus equivalentes, una enorme importancia en todas las culturas, viejas y nuevas, del globo terráqueo.

Ahora bien, las diosas son diosas, porque tienen magia… algunas realizan milagros de tipo religioso, pero otras hacen cosas portentosas más terrestres... De cualquier forma, no son seres normales.
Las diosas tienen muchas formas de presentarse a nuestros ojos: la más elevada es la clásica de madre creadora e incluso madre de Dios, que en diversas culturas suele ser dual. Los casos más conocidos son los de María, madre de Jesús en la cultura judeocristiana; de Saraswati, consorte de Brahma en la cultura Hindú; y de Gea, quien con Urano gestó a los primeros Titanes en el Olimpo Griego.
Pero entre las amplias clasificaciones de seres divinos están los dioses agrícolas, generalmente de género femenino, ya que su culto se dirige a la metáfora a la fertilidad de la tierra…, de la matriz fecundada…, de donde nacen nuestros alimentos. En este libro se mencionan diosas-madre tan importantes como: Pachamama de los Incas, Ixmucané de los Mayas, Ceres de los Romanos, Cibeles de los Frigios, Astarté de los Fenicios, Ninhursag de los Sumerios, Osiris de los Egipcios, Shennong de los Chinos e Inari de los Japoneses… todas ellas con alguna equivalencia a nuestra Centéotl, pero con sus particularidades culturales que las emparejan con las divinidades del amor, o de la vida, o de los goces o de la fertilidad… todas por la misma razón: son ellas quienes garantizan nuestra supervivencia alimentaria.
Conforme han pasado los siglos, algunos ritos han: 1) desaparecido, 2) han sido sustituidos, y 3) muchos nuevos se han creado.

  1. Entre los que casi desaparecieron estuvieron los rituales derivados de las mitologías prehispánicas, de los cuales algunos sobrevivieron, principalmente para efectos arqueológicos y antropológicos. Tal es el caso de Centéotl, de quien no tenemos ningún templo, pero si leyendas que quizá datan de hace 2,300 años.

 

  1. Entre los ritos que fueron sustituidos se encuentran aquellos que se mezclaron con la cultura europea y que dieron origen a religiones sincréticas, como también es el caso de Centéotl, que fue asimilada al culto de la Virgen del Carmen, así como el de Tonantzin que pasó a ser la Virgen de Guadalupe. Esta condensación de seres divinos sucedió hace apenas 500 años, durante el período que llamamos “la Colonia”.
  1. Más recientemente, las mujeres que han inspirado a la humanidad y que han demostrado altos valores artísticos, científicos o humanísticos, abarcan nombres como los que voy a enunciar y que alcanzaron gloria mundial, considerándoseles diosas, o musas, o divas, porque, a pesar del tiempo transcurrido, su memoria persiste. Sólo son ejemplos: la religiosa Madre Teresa de Calcuta, la soprano María Callas, la pedagoga María Montessori, la activista Rosa de Luxemburgo, la pintora Frida Kalho, la actriz Marilyn Monroe, la científica Marie Curie y hasta la modelo Naomi Campbel.

 

A ellas podríamos sumar mujeres endiosadas que viene desde la Antigüedad hasta la Edad Media y el Renacimiento, entre quienes pongo como ejemplos a la filósofa Hipatia de Alejandría, la religiosa Hildegarda de Bingen, la poeta Teresa de Ávlia (o de Jesús), la faraona Cleopatra, la política Aspasia de Mileto, a la militar Juana de Arco y a la poetisa Sor Juana Inés de la Cruz.
Si traigo a colación esta relación de mujeres notables, que puede causar polémica, es porque todas tienen o han tenido seguidores que las adoran o admiran… y que sirven como inspiración para una sociedad que las recuerda muchos años después, asignándoles virtudes, o valores, o sucesos, que eventualmente van más allá de lo que es racionalmente aceptable, pero que, en el ámbito de la posmodernidad, se tornan en ejemplos o en paradigmas, adecuados para ser imitados y desafiados.

Desde mi perspectiva, el caso de la Diosa Centéotl oaxaqueña cumple los tres requisitos: 1) Es una diosa de la antigüedad mesoamericana, reconocida en los productos de maiz; 2) es una divinidad asimilada al culto católico gracias al sincretismo religioso con la Virgen del Carmen; y 3) es actualmente un culto popular se renueva cada año durante los Lunes del Cerro, con los valores y la estética de antes, pero con la mentalidad de la mujer del presente.
Por ello Centéotl cumple perfectamente con las llamadas “tendencias de la posmodernidad”, en las que la imagen autóctona, la leyenda local y la esencia natural, hacen contrapeso a las tendencias globalizadoras, en las que todo es lo mismo en cualquier lugar del planeta, sin identificación nacional ni regional, es decir, sin sabor, ni peso histórico, ni mensaje.
Creo que si ustedes estudian a Centéotl, así como a otras personalidades surgidas de nuestro amplio territorio, estarán inmunizados contra la superficialidad televisiva, la ignorancia académica y la banalidad de algunos gobernantes.
Diosas como Centéotl le dan sentido a nuestras tradiciones y hacen que las mujeres que ostentan ese título, porten con orgullo su cetro en cualquier lugar del mundo… hagan sentir orgullosos a sus paisanos… y a nosotros también.

 

(*) Miembro del Seminario de Cultura Mexicana